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Fallece el director Joaquim Jordá (24.06.06)

Autor de uno de los vídeos de la exposición "la ciudad en ciernes" titulado "fora de dins" (fuera de dentro)

Joaquim Jordá

Valiente, obstinado, sabio, infatigable y libre. Tanto que hasta decidió plantar cara a su propia muerte. Joaquín Jordá (Santa Coloma de Farners, 1935), director comprometido y maestro de cineastas, falleció el sábado 24, a los 70 años, como había decidido: en plena actividad creativa y sin querer saber nada de los médicos. El director de Dante no es únicamente severo, Un cos al bosc, De nens y El encargo del cazador murió en Barcelona dejando terminada la que ya es su película póstuma, Más allá del espejo.

Hace un año que se enfrentaba a un cáncer de hígado y páncreas, y con él a rastras sacó fuerzas para rodar un filme de enorme implicación personal. Más allá del espejo, un relato inspirado en el segundo libro que Lewis Carrol dedicó a Alicia, se adentra en la pérdida de la capacidad de asociar los signos gráficos y los conceptos a los que éstos aluden. A Jordá se le diagnosticó una alexia a consecuencia del infarto cerebral, que padeció en 1997 y que derivó en un coma profundo. El despertar de esa experiencia --para él "apasionante"-- le dejó profundas secuelas, y la inspiración lista para afrontar su primera película de corte íntimo. Mones com la Becky, al igual que Más allá del espejo, habla de personas cuyo radar se activa de otra manera.
Intelectual, guionista, padre de Sergi y Bruno, traductor de autores como Leonardo Sciascia, Stendhal y Claudio Magris, Jordá fue siempre un gran seductor, un hombre de honor y sólida palabra. Desde que sufrió el infarto decía que no podía mentir, que su mente no toleraba dos versiones sobre un mismo tema. "Cuando no soporto a alguien, no quedo. No puedo evitar decir lo que pienso", confesaba.
Tras la muerte de Carlos Durán y Jacinto Esteva, Jordá era el único superviviente del núcleo duro de la llamada Escuela de Barcelona, una generación de cineastas comprometidos que, según escribieron en su libro Casimiro Torreiro y Esteve Riambau, compartieron en los años 60 "la voluntad" de sobrepasar con imaginación los límites de la censura.
Para Gonzalo Suárez, Jordá era el ideólogo de la Escuela de Barcelona. "Suya era la frase 'Ya que no podemos hacer Victor Hugo, haremos Mallarmé'", recordó ayer Suárez, que compartía una sentida amistad desde un día de los años 60 en que Jordá fue a verle con motivo de Noches en la ciudad, una película que jamás se llegó a rodar. "Con él se acaba una época en la que se compartían ilusiones, entusiasmos y esperanzas", dijo el director de Remando el viento, que define a Jordá como un hombre culto, de extremada inteligencia y sensibilidad. "No quedan personas tan sabias como él".
Hijo de notario, Jordá estudió derecho. En esa facultad, conoció a Octavi Pellissa con quien se implicó desde el PSUC en la lucha antifranquista. "Él fue a la cárcel, yo no pasé de palizas y comisarías. Él se exilió porque no tenía más remedio. Yo porque me dio la gana. Él murió de un infarto, yo todavía no", escribió Jordá en Culturas. Hoy se celebra su funeral en el tanatorio de Collserola, el mismo lugar donde acudió a despedir a su gran amigo.

CRISTINA SAVALL
BARCELONA
El Periódico de Cataluña. Domingo 25 de junio de 2006

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